miércoles, 15 de agosto de 2007

Pingochoman

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Por un lado, según mi parecer, hoy los jugadores juegan, en su mayoría, para ellos, para ser vendidos rápidamente y asegurarse, así, su porvenir. De este modo, creo, el fútbol se ve perjudicado.

Si los futbolistas supiesen que, por ley, no van a poder ser transferidos de un momento a otro, tal vez, cambien su actitud y se tomen el juego de otro modo. Al menos durante un par de años, hasta que llegue el tercer año y, ahí sí, se pongan en mente, como prioridad, ser transferidos a algún lugar que les repare un gran beneficio económico.